¡A poner la mesa!

¿Cuántas veces de niños nos han mandado a poner la mesa? ¿Cuantas veces lo hacemos casi automáticamente cuando la preparamos a diario? Entonces, sacamos los individuales que tenemos más a mano, la vajilla de siempre y la plasmamos casi sin pensarlo hasta terminar con lo que podríamos llamar, un trámite cotidiano.
¡Coman Chocolate!

Cuántas palabras para describirlo, ¡cuantas metáforas, cuentos, poemas y onomatopeyas! Cuantas cabezas, plumas, manos y paladares fueron inspirados en un solo sabor. Cuantas palabras, tantas, para una sublime e inigualable sensación.
¡Bienvenidos a mi casa!

Después de 20 años de actividad, encontré el panal adecuado para reunir a toda la colmena…